En estos últimos días, últimas semanas, horas, minutos y segundos, hay cosas que han tomado intensidad, en todo plano. Replantearse diversas cosas, re hacerse, re armarse y recuperar. Me acordé de muchas cosas que había dejado en el olvido, en el pasado; como si no fueran parte intrínseca de lo que vivo, lo que soy, tal vez siendo estas partes de una gran desilusión y un largo proceso de olvido y desconfianza con el resto.
No creer en nadie, no creer en nada son signos de vivir en una sociedad donde en cualquier minuto pueden apuñalarte por detrás. Bloqueamos cosas, recuerdos, sentimientos... construimos un escudo gigantezco de carne y hueso reforzado con raciocinio y nos vamos quedando solos, sintiendonos solos como una rosa única en un planeta distante y pequeño que su dueño dejó abandonado... cada ser humano es distinto, único e irrepetible, lo mismo diría la iglesia católica...
De tanto poner defensas, barreras, escudos, protecciones, alámbres de púas y vidrios molidos, se termina en un mundo especial, ideal, intocable, intangible... cualquier persona es el enemigo que nos quiere robar lo ganado, lo creado y solo existen las apreciaciones irreales de las cosas, las idealizaciones extremas, las rosas sonrientes que cada mañana te despiertan diciendo buenos días, los sueños e idealizaciones del hombre perfecto, creando una imagen irreal que al saber que no existe nos da miedo enfrentar lo que es cierto, lo que no queremos ver, y al no querer ver no podemos tocar los extremos de la realidad, y en nuestra irrealidad nos quedamos solos, nadie es lo suficientemente capaz de comprender, el egoísmo nos cierra y una vez más no creemos en nadie...
Cuando la realidad ataca de forma alarmante modificamos el mundo y algunos de los que tenían cabida quedan fuera, tal vez sean enemigos. Entran otros, y las rosas que te dicen buenos días al despertar se vuelven cardos que te atacan cuando quieres dormir. Despertar, un día; entre la hostilidad... de pronto las experiencias de vida que un día decidimos tomar con las personas que jamás dejamos fuera del mundo irreal se tornan reales. Las personas se vuelven personas, porque todos van a ser tan malos??...
Un día ves que las personas que eran cualquier cosa sin importancia son más personas de los que era posible pensar. Caminan, sufren, se rien y lloran como tu, y comienzas a creer en ellos, disolviendo la nube negra que se posa sobre las ideas y la voluntad. Los días nublados comienzan a tener menos efecto negativo, ya no estás sobre el suelo tratando de ponerte de pie, sino bajo las nubes mirando los posibles rayos de sol y la delicada gentileza de la protección en contra los rayos ultravioleta, agradeces al cielo, al suelo, a la lluvia, al sol y a las personas que descubriste y que quisieron descubrirte. Siempre hay que irse con cuidado dicen... tomar precauciones, ser cautelosa, no confiar. De pronto confiar un poco es liberador, es humano... volver a tener a las personas que perdiste a tu lado también llena de alegria y regocijo.
Hubo un tiempo en que el pensamiento y deseo de ayudar a las personas estaba vivo. Entonces pensaba en lo bueno que era luchar por conseguir muchas cosas para ayudar al resto. De eso pasamos a la oscuridad absoluta hasta el despertar y recordarlo y descubrir personas que no solo desean su bien personal sino el poner su grano de arena y contribuir en algo. No todo es meta personal, no todo es autoproyección, sino que hay muchas más cosas, sin llegar al extremo de vivir y encontrar la razón de vivir en los demás como decía Viktor Frankl... y es bueno saberlo, encontrarlo y descubrirse un poco ante personas que también quieren conocerte.
Por qué no creer en las personas, si al final todos nos buscamos?
Wednesday, December 07, 2005
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